¿Es Roger Waters una persona que no practica lo que predica? El ex integrante de Pink Floyd llegará a Lima, pero antes de este concierto, exploramos un poco más de su personalidad que es amada por unos y criticada por otros.

Naturalmente contradictorio
¿Es Roger Waters una persona que no practica lo que predica? El ex integrante de Pink Floyd llegará a Lima, pero antes de este concierto, exploramos un poco más de su personalidad que es amada por unos y criticada por otros.

Por: Mauricio Martínez Muñiz

Estamos próximos a vivir uno de los momentos más esperados por todos los fanáticos de Pink Floyd. El cercano 17 de noviembre nos encontraremos con quien fuera el líder autoritario de una de las agrupaciones con mayor capacidad para elaborar música conceptual de todos los tiempos: Roger Waters.

Él, vendrá a mostrarnos todo su aparato tecnológico, que en fusión perfecta con su talento, sus contradicciones políticas y afinidad psicológica, nos traerá uno de los espectáculos más controversiales y llamativos de los últimos años. La gira Us + Them nos conectará con la vanguardia y una experiencia sensorial sin precedentes, será un homenaje no solo a nuestros sentidos, sino, un remezón a nuestra forma de pensar y de entender el mundo.

Viajemos en el piélago de las letras y que sean ellas quienes nos den luz para entender a una de las personalidades más discordantes del universo del rock: el dictador de la progresión conceptual, el malgeniado pero sensible, creativo y activista ex líder de Pink Floyd.

Llegar a quitarte el caparazón, sobre todo si este es tan grueso como el de tu ego, implica una gran reflexión. Roger Waters es, a mi modo de ver, uno de los artistas más interesantes a nivel psicológico y político, una mezcla perfecta entre la coraza de la dermis en comunión perfecta con los años y la pulpa suave y vulnerable del alma: "Aprender a entender a las mujeres ha sido un viaje increíblemente difícil para mí. Odio la ira en ellas, nunca he sabido cómo lidiar con eso. La manera en que siempre lo he hecho es llorando, pero creo que las mujeres odian eso. He llorado mucho en mi vida. Cuando he estado bajo cualquier tipo de estrés emocional, he llorado: en peleas con la banda, en peleas con mujeres. Estoy siendo honesto. No soy lo que la gente piensa que soy".


Desprenderte de tu armadura de esa manera implica, entre otras cosas, una aceptación de quien eres, después de haber hurgado en lo más profundo de tus entrañas para aceptarlo. Waters está lleno de incongruencias políticas como plantear una postura anticapitalista y poseer mansiones en los lugares más caros del mundo, incluyendo una enorme y lujosísima en Long Island, Nueva York, probablemente el suelo más caro de todo Estados Unidos, con vecinos como John McEnroe, Richard Gere, Jennifer López, Ralph Lauren, Brian de Palma, Steven Spielberg...y concordancias psicológicas como decir: ¨La felicidad reside en que entendamos el punto de vista y las necesidades de otra persona. La felicidad reside en que no estemos perdidos en un sueño solitario¨.

Luego de este viaje meteórico al interior de nuestro personaje en donde nos hemos encontrado con una oda a la contradicción, debo decir, para ser consecuente con mis ideas, que una de las virtudes que más respeto en las personas es la consecuencia. Es decir, el ir de acuerdo con tu forma de pensar, que exista una coherencia entre tu discurso, tu manera de ser y de estar, esa madurez que hace que tu carácter trascienda y te lleve de la mano al lugar donde vive tu ética y moral, aquella corriente serena que se navega luego de haber pasado por las turbulencias de los años inconscientes, al parecer Waters está, todavía, en ese proceso.

Y para quitarle un poco de profundidad a nuestro viaje y centrarnos, por un momento en el espectáculo, debo decir, que lo que nos espera el próximo 17 de noviembre es una exhibición audiovisual que le hará un homenaje a nuestra sensibilidad, al mostrarnos un show sin precedentes y, por otro lado, un llamado de atención para que entendamos los discursos altisonantes no siempre como producto de una ideología, sino, en este caso, como un aparato mercantilista. Espero y nos podamos conectar a todo nivel con Roger Waters, un ser naturalmente contradictorio.