Un 20  de febrero nació Kurt Cobain. Y, a propósito de esta fecha, Alfredo Gálvez hace un repaso de la corta vida de uno de los grandes exponentes del grunge

Alfredo Gálvez
Columna: “Nacer y trascender sin siquiera querer” por Alfredo Gálvez

Antes de ser un músico famoso y aclamado en buena parte del mundo, Kurt Cobain enseñaba a nadar a los niños que asistían a la piscina olímpica del famoso club YMCA. Era tímido e introvertido por eso jamás se sintió a gusto con la fama que lo arropó. Solo quería escribir canciones que hablaran de su complejidad como ser humano y además ejercitar su otra gran pasión, dibujar en cuanta hoja en blanco encontraba.

Kurt Cobain
Kurt Cobain

Durante su adolescencia, fue víctima de bullying por ser amigo de algunos homosexuales y defender junto a ellos sus preferencias y derechos. De niño y una buena parte de su vida sufría de bronquitis y dolores de estómago crónicos, aunque esos problemas iban a estar eclipsados luego por otras dolencias y crisis en su organismo con las que tuvo que lidiar, como las drogas y la depresión.

Fue un día como hoy hace 52 años nació este chico talentoso al que la fama arrolló sin piedad y dejó aún en más vulnerable situación. Tenía 20 años cuando al lado de Krist Novoselic, bajo en mano, y a Chad Channing sentado en la batería, formo Nirvana. No tenía la menor idea de que con ello, estaba empezando un proceso transformador que en el tiempo lo iba a ubicar como uno de los referentes en el mundo de la música.

Quizá sin pensarlo ni quererlo, Cobain lo transformó todo. Abrió la puerta grande por la que el grunge ingresó con autoridad y energía brutal, cambió la forma de vestir y la actitud de millones de jóvenes, obligó a la sociedad a hablar de temas complejos del ser humano y su entorno, dejó grandes canciones como legado, pero nunca estuvo satisfecho, nunca nada lo llenó del todo. Ojalá que la eternidad lo esté compensando.