¿Realmente el rock va a morir? Nuestro locutor Mauricio Martinez te lleva al origen del rock y responde a esta interrogante. Léelo todos los martes en nuestra web

Mauricio Martinez
Mauricio Martinez

Escribe: Mauricio Martínez

Siempre será muy grato para mí dirigirme a ustedes, y si es a través de la palabra escrita mejor aún. Hoy quiero profundizar en un tema que me parece relevante, subjetivo y discutible, como la vida misma, el asunto del rock y su supuesto final. Pero, para poder hablar del horizonte, tenemos que remontarnos al principio, como un equilibrio difícil de encontrar, sin embargo, necesario.

El rock es hijo del blues negro nacido en el nido de la humanidad, África occidental, y que llegó a los Estados Unidos en forma de canto triste y de rebeldía para interpretar el dolor de la esclavitud, sumisión y yugo, esa trova melancólica es la raíz de todo, con los años ese himno se instaló como cuña en los bares subterráneos de la tierra del tío Sam.

Llegó la década de los 50 y ese gen de rebeldía y libertad fue mutando y convirtiéndose en una esponja cada vez más grande que lo absorbía todo, empezó incorporando elementos del R&B y el country norteamericano y luego cruzando el atlántico, cual Chipe estriado, fue a la conquista de Inglaterra para convertirse en una estrella gigante de muchas aristas, una supernova que nos permite entender a esta tendencia, no solo como una inclinación musical, sino, como una forma de descifrar y surfear la vida.

Con el paso del tiempo el rock ha incorporado a su centro elementos de jazz, country, psicodelia, glam, heavy metal, punk, post punk, grunge, indie, brit pop, rap, synth pop, etc. Es decir un cuerpo que cada vez se hace más grande, poderoso y hermosamente contracultural, porque si algo es el rock, entre tantas ideas sueltas, es un ser con la fuerza de un agitador, que te explota la cabeza y te lleva al lugar donde mora tu insurrección.

Quien plantee que el rock está muriendo cae en el facilismo de viajar con el impulso de la corriente mediática, lo que le hace perder la fibra y el músculo sensorial para captar que este género sonoro es más que simples notas musicales o ritmos que dictan el movimiento, el rock es un concepto que no tiene sinónimo, es una abstracción que mezcla la actitud, desobediencia, es un caudillo de la vida, un ente poderoso y eterno.

El rock trasciende al personaje, porque mora en él, pero es independiente al mismo tiempo, libre, vuela y muta, se adecua, zigzaguea en el océano de las tendencias sonoras, entiende el final como un nuevo inicio, por lo tanto es imperecedero, infinito, el rock no muere, se hace más fuerte, porque vive en la inestabilidad y es ese movimiento constante quien lo alimenta. Por eso seamos como el rock y que el rock sea con nosotros.